Posts Tagged 'Crítica literaria'

Lo que llamamos nuevo

Hay algo en la palabra “actual” que me resulta siempre sospechoso, y no sin razón. La actualidad como categoría tiende a autorizar una serie de malentendidos y consagrarlos como innovación o como estado natural de las cosas. Ahí están las “Literaturas postautónomas” para probarlo. Entre muchísimas, esa es una primera objeción que podría formular contra la antología “Narrativa actual de Ecuador”, puesta en circulación por la revista “Cultura de Veracruz”: ¿Cómo está concebido el conjunto de autores que forman parte de la muestra? ¿Qué es lo que los agrupa? ¿Qué es, sobre todo, lo que les otorga la característica de narradores actuales? Seguir leyendo ‘Lo que llamamos nuevo’

Anuncios

Otra vuelta

(“C”, poemario de Javier Cevallos publicado en 2005)


Parece que la literatura consiste en intentar hablar en el instante en que hablar es más difícil, orientándose hacia los momentos en que la confusión excluye todo lenguaje y por lo tanto hace necesario recurrir al lenguaje más preciso, al más alejado de lo vago y de la confusión, el lenguaje literario.

Maurice Blanchot


Si fuera pertinente ahora arriesgar una generalización que intentara desafiar las vaguedades implícitas a toda generalización, o si se procurara al menos nombrar el estado predominante de la literatura en actual producción con el fin de apostar alguna resistencia, podría decirse que estamos en presencia del peor de los desprecios. No es gratuita la emergencia de textos teóricos como “Literaturas postautónomas” ni salen de la nada los intentos por volver al realismo en ciertos sectores de la crítica literaria. Algo de lo literario busca perderse. Cuando se habla de literatura, se cuidan bien los teóricos de poner entre comillas las palabras pertenecientes al campo semántico de la pureza y de la forma. Toda mención de formas o de pureza literaria es encerrada indefectiblemente entre comillas, por las dudas. Por el contrario, se multiplican las menciones a la verdad, a lo real y al referente a secas: así, directamente y sin comillas que estorben el sendero que une a la literatura con cualquier mundo exterior a ella.

Seguir leyendo ‘Otra vuelta’

Contra la postautonomía

Josefina Ludmer, crítica argentina ahora residente en Estados Unidos, puso en circulación hace no mucho tiempo un artículo llamado “Literaturas postautónomas”. El texto describe (o, más bien, propone) una suerte de nueva era de la literatura: la era de la postautonomía. Los textos que le permiten enunciar semejante advenimiento son escrituras que, según la autora, “no se sabe o no importa si son buenas o malas, o si son o no son literatura.” De una operación de incuestionable constatación sociológica, Ludmer deduce que ha llegado el fin de la autonomía en la literatura, con lo cual, hablar de buena o mala literatura, y de categorías como sentido, autor, literaturidad, es ya obsoleto e inútil.

Ante afirmaciones como esta, una de las preguntas posibles es la que concierne al destino de la crítica literaria en este contexto apocalíptico y genético a la vez. ¿El fin de la autonomía literaria es el fin de la crítica? Ludmer contesta así: “Quedaría el ejercicio del puro poder de juzgar (o decidir) qué son, o también suspender el juicio, o dejar operar la ambivalencia (…)” La crítica, entonces, estaría al borde de la aniquilación, dejaría su papel tradicional de emisora de juicios de valor basados en saberes acumulados a lo largo de siglos de Historia de la literatura, para dedicarse a la peregrina tarea de decir de un texto: “No es bueno ni malo, simplemente es.” No veo de qué manera, con tan aburrida tarea sobre sus hombros, la práctica crítica podría subsistir por mucho tiempo.

La crítica literaria recibe ataques constantemente. Se ha tildado a los críticos de artistas frustrados, amargados ignorantes del epifánico momento de la creación que, según este criterio, estaría por siempre jamás exenta de cualquier cuestionamiento, esbirros anticuados y reaccionarios, elitistas, y mucho más. No niego la posibilidad de que en ciertas ocasiones todos estos epítetos puedan materializarse y dar a luz seres odiosos y carentes de criterio estético y amor por el arte que solo consigan sembrar desprecio por obras eventualmente genuinas. Sin embargo, estas generalizaciones con respecto al oficio de la crítica son con frecuencia erróneas, antojadizas y nocivas.

La crítica en materia de arte no solo es positiva: es necesaria. La literatura, la buena literatura (y es evidente aquí una cierta rebeldía contra el concepto antes enunciado) sólo puede beneficiarse de la existencia de la crítica. La agudeza y los juicios contundentes son necesarios. Creo que del exceso de consenso nace la mediocridad.

Deleuze nos demostró que la crítica, la investigación literaria, también puede ser un trabajo estético y revelador; puede ser una forma de escritura literaria. Hay crítica que merece ser desechada; hay otra que abre nuevos caminos de lectura, inventa o imagina interacciones entre texto y lector que se actualizan y que producen, por qué no decirlo, placer estético. Leer a Deleuze, a Barthes, a Adorno, a Blanchot, es una experiencia estética. Ellos, y otros, son parte de la tradición crítica en la literatura: son escritores de ensayos.

Bajo esa luz, me atrevo a afirmar que Ludmer está equivocada. La autonomía de la literatura no ha llegado a su fin. El arte, como T.W. Adorno siempre afirmó, debe ser autónomo, y su autonomía está dada por las formas. Los criterios editoriales, mercantiles, de público, de adhesión a la realidad (categoría problemática si las hay) son irrelevantes e impertinentes. Si hay libros que se sitúan en un más allá de la literatura, que no son ni buenos ni malos, propongo darles su lugar legítimo (el de los estantes de best-sellers, quioscos callejeros, etc.) y seguir adelante.

Como una paradoja, este blog (medio novísimo) se quiere un espacio para el anacronismo: para la defensa de la autonomía del arte y la crítica que tiene en ella su eje constitutivo. Acá seguimos creyendo en esas categorías viejas, anticuadas, que usaron y usan los mejores críticos y escritores de la historia. Ahora, que emitir juicios formales es una práctica odiosa y fuera de moda en ciertos círculos, este espacio será un ejercicio de vuelta a ciertos viejos valores que no es conveniente olvidar. Beatriz Sarlo, hacia el final de una furiosa y lúcida crítica a un libro que no vale la pena mencionar dice: “Podrá decirse que ésta es una opinión sobre literatura que todavía sostiene la idea de una composición que muestre una distancia, no importa si mínima, entre la narración y el discurso que la presenta. También podrá decirse que desde una perspectiva formalista se critica la novedad que está sostenida en los contenidos representados. A este argumento yo respondería: ciertamente.”

Gracias por entrar y ¡que viva el perder!


Comentarios recientes

Daniela Alcívar Bell… en Hablas demasiado, no dices…
bayasjo en Hablas demasiado, no dices…
Juan Preciado en El paso necio de la vida
Daniela Alcívar Bell… en Como carne, luego existo
Daniela Alcívar Bell… en Como carne, luego existo

Visitantes

  • 38,453 hits
octubre 2017
L M X J V S D
« Jul    
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031  

Todas las entradas